LA HOJA EN BLANCO
No pensaste ni por un momento en el dolor.
En uno de esos cotidianos y continuos ataques de ira desprendiste de un tirón una hoja del espiral que la amarra. La arrugaste entre tus feroces manos y la lanzaste en vuelo de jabalina hacia la cesta. Triste final para tanto tormento. Su cuerpo no conoció la caricia del lápiz, las ásperas manos de una goma ni la linda primavera de los colores. Murió de cuatro trazos rojos sin sentido, cuatro rayas como cuatro cortes de navaja.
Pasará el tiempo. No dudes de que esa hoja arrugada volverá a ti.
Pasará el tiempo. No dudes de que esa hoja arrugada volverá a ti.
Imagínate por un instante que al lanzar una hoja al aire se desprendieran las letras como lluvia que humedece el suelo.
La niebla caería apacible sobre nosotros para aterirnos con su abrazo.

2 Comments:
Yo antes de leer La hoja en Blanco, no le daba la menor importancia de arrancar de un tirón una hoja del espiral... pero ahora si.
Sin embargo si arrancamos una hoja es porque algo esta mal; pero sin duda al leer esto, usted a todos nos a hecho pensar de otra manera diferente, a cada uno de nosotros.
Quiero decir que me a gustado mucho esta poesía.
Atentamente:
Verónica Vargas
Verónica, ¡qué bien que La hoja en blanco despierte en ti nuevos pensamientos! Acercamos a la poesía de los demás nos acompaña en el camino de la búsqueda de la nuestra. La poesía está en nosotros. Sólo hay que dejarla volar, hasta llegar a esa hoja en blanco que viene a ser la vida.
Paco
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